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Mostrando las entradas con la etiqueta Bogotá

El punto intermedio

Yo creo que voy a ser la peor mamá del mundo - voy a forrar a mi hijo en ese papel de empaque con burbujitas y lo voy a encerrar en un cuarto forrado con foamie para que nunca le pase nada. El problema con eso es que nunca le va a pasar nada - nada . Nunca va a tener amigos, nunca va a practicar deportes, nunca va a viajar alrededor del mundo. Pero tampoco nunca se va a accidentar, nunca nada le va a doler, nunca nadie la va a romper el corazón. Nada. Pero es que tiene que haber un punto intermedio. Tiene que haber algo entre no-sales-nunca-porque-te-vas-a-morir y haz-lo-que-te-venga-en-gana. Cuando mi hermana era chiquita - bueno, chiquita ni tanto, ¿tendría 16 o 17 años? - ella quería ir a un bar/discoteca toda rara donde pasaban cosas. Cosas buenas y cosas malas. Había buena música, habían malas drogas. Había gente chévere, había gente bélica. Había  de todo. Cocteles súper ricos y licor adulterado. Y mi mamá la dejaba ir. Y mi hermana hoy, 5 o 6 años después, está bien. S...

de cómo nos conocimos (o, la infame historia del Bar Swinger)

Podría (debería) ser un tanto melodramática y describir la fría noche de otoño en que el universo conspiró a nuestro favor (y en contra de otros). Pero vamos, es Cajicá -- siempre hace frío. Y vamos, es Colombia -- realmente no hay temporadas. Entonces no, no. Dejemos la poesía de lado porque mucho tuvo esa noche, pero nada fue romance, nada fue amoroso, nada fue poético. A menos que la lujuria y lo carnal sean poético hoy en día. Yo salí con mi prima, él con su mejor amigo. Yo quería una noche de tragos y amigas, él (como buen gavilán pollero) iba en busca de pollitas. Yo ni me di cuenta de su llegada, él vio una mini falda y botas altas de cuero. Pero no nos adelantemos a los hechos. Esta historia es como la del Titanic, porque todos sabemos que el barco se hunde ( OMG, spoiler alert! ), pero nadie sabe cómo pasa eso. Y como toda historia, es una historia de amor. Todas las historias son historias de amor. Una noche de septiembre hace 6 años, mi prima me comentó que un amigo su...

Lo mejor de casarse es...

Yo tuve una especie de crisis existencial cuando, justo antes de venirme a Europa, terminé con Honey. OMG, pensé, ¿y ahora qué rayos hago? Por supuesto la pregunta era totalmente basada en finanzas y geografía - ya había renunciado a mi trabajo y entregado mi apartamento en Bogotá, ya había vendido la licuadora, los cubiertos y la plancha, ya me había mudado a Barranquilla durante los 4 meses que me quedaban en el país, y ya había invertido toda mi liquidación en un tiquete a Europa. Pero bueno, al menos me iba a hacer una especialización en España y ojalá una maestría en Alemania, así que eso me daba un poquito de calma. OMG, seguí pensando, ¿y ahora qué rayos hago?  Fue mi siguiente pregunta, sí, la misma - pero ahora estaba basada en temas sociales. Para ser más específicos y no darle vueltas al asunto, sin pelos en la lengua y a calzón quitado, estaba ponderando los nuevos procesos para conseguir novio. Porque una sin novio no es nadie, ¿cierto? Intenté tener vid...