Recientemente fuimos a un partido de fútbol. Jugaban Holstein Kiel, el equipo local, contra Unterhaching, un equipo del puro sur de Alemania. (Por cierto, por diversión deberías intentar pronunciar esa palabra. Recuerda que no es inglés, así que la /ch/ no suena como la /ch/ de Chegwin. Y recuerda que no es español, así que la /h/ no es muda. ¿Ya lo intentaste? Se pronuncia /un-ter-JA-jing/. Qué palabra tan fea, ¿ah?) Fuimos al partido porque nuestros amigos Jenny y Dennis (los ves en la fotos abajo) nos invitaron. A los alemanes, hemos descubierto, les encanta invitarnos a cosas nuevas. Creo que es parte de su necesidad innata de investigar comportamientos nuevos, o una forma de vivir sentimientos como la curiosidad o la sorpresa por medio de otros. Cualquiera que fuese el motivo de la invitación, el punto es que nos invitaron y fuimos. El equipo de Kiel es categoría 3 - creo que me voy a morir sin entender qué significa eso. Pero bueno. Lo chévere del partido no fue el...
a veces, por mucho que intentemos, es imposible sacarnos la realidad de la cabeza...