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Mostrando las entradas con la etiqueta Molinos de Viento

Del buen suceso que tuve en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación

Y fue así como, a las 5 de la madrugada, ya estábamos camino a Bremen - igual que, una madrugada de principios del siglo XIX, quizá también a las 5, un burro partió de su hogar para huir a la muerte, "porque en cualquier parte de puede encontrar algo mejor que la muerte", camino a Bremen. Yo no partía precisamente de la muerte, pero sí de una migraña que esperaba se quedara esperándome en Kiel. La muy descarada, similar al perro, luego al gato y al gallo, me acompañó en todo el camino. En algún momento de lucidez - o quizá fue precisamente en algún momento de no lucidez, en el momento cuando el alba comienza a tomar posesión del momento y la noche comienza su lenta retirada, no sin hacerlo a regañadientes y con fuertes y pesadas nubes que impiden el paso de los nacientes rayos de sol - a lo lejos divisé gigantes. Gigantes contra los que había que batallar, claro, para dejar en libertad a los aldeanos de estos fríos territorios germánicos, claramente atemorizados por el llan...