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Mostrando las entradas con la etiqueta frío

S.A.D.

Por ese interés mío particular de ser honesta y tal, voy a confesar que soy bastante crítica de las enfermedades psicosomáticas. Peor aún de aquellas enfermedades, condiciones o patologías que no se manifiestan con evidencia física sino que se quedan en la cabeza del doliente. La depresión, la agorafobia o acrofobia, la ansiedad ante pruebas (¿hay una palabra en español para eso?), el estrés post-traumático... yo soy (era) de las que piensa (pensaba) que el doliente debía "dejar la maricada", salir a trotar o algo, y desear estar bien. Claro, igualito que con una gripa: cuando tu deseas estar bien y curarte, ya, de una, *BAM*, te curaste. ¿Cierto? Igualito. Y eso que mi mamá es psicóloga y tal, entonces yo ique tenía una profesional en casa que me hiciera caer en la cuenta de mis errores. Pero junto con mi mamá, que trata a gente con "enfermedades del fantasma" (traducción literal del alemán, pero en serio la traducción correcta es "enfermedades del alma" ...

El Eterno Invierno Alemán

Hasta los alemanes se han quejado de lo largo que ha sido este invierno. Empezó fuerte, con mucha nieve y mucho frío; después se descongeló la nieve pero siguió frío; y desde febrero, cuando en teoría se debería empezar a acabar el invierno, arrancó la nieve otra vez. Ya se nos va a acabar marzo - es que ya se acabó marzo - y sigue todo frío, todo blanco. Al menos ya estamos en temperaturas positivas. 1ºC. Pero bueno - es es mejor que esto: ¡¿Si ves la fecha?! ¡¡Esto fue hace dos semanas!! Entonces, ya que el norte de Alemania se la pasa en invierno, he tomado la decisión de buscarle el lado bueno a este clima. Entonces, ya que la temperatura más baja que registré fue -12ºC, voy a encontrar 12 cosas positivas de este invierno. 1. El agua que sale de la llave es más fría que el agua a la que se le añaden cubitos de hielo. Me ahorro el trabajo de hacer hielo, poner los cubitos en mi vaso, y verter agua - salto al paso 3 (verter agua) de una. Uf, qué alivio. 2. Estoy obligada a...

Ventajas y desventajas

Vivir en Alemania, como todo, tienes sus ventajas y desventajas. Es barro que hace frío. Pero es chévere porque el clima ayuda a que el blower se vea ique natural por más días. Lástima que haga tanto frío. Pero aguanta porque es tierra de cosecha de cerezas y fresas, y venden todo tipo de cremas y salsas para acompañarlas. Hace frío, sí, y no, no te acostumbras. Pero tienes un guardarropa que te permite sentirte y verte diferente todos los días. Pero hablemos en serio ahora. Desventaja: hace frío. Ventaja: Montar bicicleta a las 12 del día de un día soleado es una delicia, porque la brisa fría se siente fresca, y 16 km no parecen tanto. Desventaja: hace ful frío. Ventaja: No hay animales/insectos tropicales. Es decir, cuando estás sentado en un jardín y sientes que algo se mueve en ese arbusto, puedes tener la total certeza de que no es una salamanqueja, ni una iguana, ni una lagartija, de una serpiente ni nada de eso. Puede ser un pato o un conejo o una liebre o una garza o un...

de cómo nos conocimos (o, la infame historia del Bar Swinger)

Podría (debería) ser un tanto melodramática y describir la fría noche de otoño en que el universo conspiró a nuestro favor (y en contra de otros). Pero vamos, es Cajicá -- siempre hace frío. Y vamos, es Colombia -- realmente no hay temporadas. Entonces no, no. Dejemos la poesía de lado porque mucho tuvo esa noche, pero nada fue romance, nada fue amoroso, nada fue poético. A menos que la lujuria y lo carnal sean poético hoy en día. Yo salí con mi prima, él con su mejor amigo. Yo quería una noche de tragos y amigas, él (como buen gavilán pollero) iba en busca de pollitas. Yo ni me di cuenta de su llegada, él vio una mini falda y botas altas de cuero. Pero no nos adelantemos a los hechos. Esta historia es como la del Titanic, porque todos sabemos que el barco se hunde ( OMG, spoiler alert! ), pero nadie sabe cómo pasa eso. Y como toda historia, es una historia de amor. Todas las historias son historias de amor. Una noche de septiembre hace 6 años, mi prima me comentó que un amigo su...

Lo peor del invierno

Ya me había advertido Armandito que pilas que no se volviera tema anual este de la nieve y del frío y del invierno, y creo que me he portado bien hasta ahora - sobre todo porque apenas hay nieve es hace una semana (lo poco que cayó en diciembre no duró ni una hora). Pero entonces este invierno, que ha sido como en cámara lenta, me ha dado tiempo de pensar y re-pensar mi posición con respecto al frío. Hoy vi en televisión que si uno se pone muchas capas finas o delgadas (camisita, camiseta, saquito...) se caliente más que si se pone un saco grande y pesado. Hoy hice la prueba y ¡sí! Entonces a partir de hoy cambia mi estilo de vestirme: muchas capas finas, todas bajo un gran saco pesado. Pero lo peor del invierno no es el exceso de ropa. Sin importar cuán caliente salga el agua (y nuestro calentador es FUL bueno), si fuera de la ventana puedo ver nieve (o reflejo blanco), siento que me estoy bañando con cubitos de hielo. Y aunque haya dejado la toalla sobre el calentador para que ...

La Dieta del Amooor

Antes de venir a Europa, me puse a dieta. A dieta de verdad verdad. Con nutricionista, con pastillas, con gimnasio diario y 1 kilómetro nadado adicional, con médico deportólogo, con los balines homeopáticos en la oreja, y con ac-ti-tud. Adicional a eso le añadí visitas a ginecólogo, dermatólogo y médico general para asegurarme que todo saliera bien. Bajé de peso. Bajé fuuuul  de peso. No llegué hasta donde yo quería llegar (yo me seguía viendo mondonguitos al ponerme bikini en el vestier de un almacén - ¡por eso no compré el bikini que estaba on sale a 12 Euros!), pero me veía muy linda. Me tocó cogerle a la ropa para que me quedara ajustada bonita, logré comprar ropa una talla más chiquita de lo que generalmente compraba... en general, de verdad fue el sueño vuelto realidad de todas las mujeres del mundo (porque todas nos sentimos gordas). Pero - - y es que siempre hay un pero - - yo no estaba contenta. Bueno, eso es una mentira. ¡Claro que estaba contenta! Si es que no ha...

No se vale quejarse

Hace un mes me dieron ful buenas noticias - es decir, fue sólo una buena noticia, pero fue ful buena. Tan tan tan buena, que por un momento se me olvidó que no tenía gato. Aquella noticia fue que por fin - POR FIN - se pusieron de acuerdo todos los departamentos con sus reglas y sus cosas y me aceptaron en la maestría. ¡YUPI! Desde el 25 de octubre soy una estudiante de pos-grado en Alemania. Por fin: ¡Lo logré! Pero tu tranquis, fresco, relajado: siempre y cuando esté en este país, debo (por ley) manejar el idioma como nativa, así que también voy a seguir con el curso de alemán - pero por las noches. Y, bueno, ya que este era ique mi gran sueño y tal, ya no se vale quejarse . Cuando haga demasiado frío allá afuera y me toque salir a la universidad, me puedes decir, "Natalya, mamita, no te puedes quejar, esto era lo que tu querías." Cuando haya demasiado por leer y escribir y muy poco tiempo, me puedes decir, "Natalya, mijita, no te puedes quejar, tu solita ...

Extraño

Como yo me he ido de mi casa varias veces, he aprendido a no extrañar ciertas cosas. Bueno, eso es mentira. No es que no las extrañe, claro que las extraño. A veces las tengo demasiado presentes. Creo que lo que he aprendido es a no añorarlas, a buscarles un sustituto. Al menos he aprendido a no pensar mucho en ellas. Como el arroz con coco de mi mamá. Aquí en Alemania el arroz, sin ser un lujo culinario, es un placer casi exótico. Y no sabe rico. Sabe a plástico. Un poquito de "gustiarroz" ayudaría. No entiendo por qué el Señor Arroz de las Señoras no ha acaparado este mercado, que tan necesitado está de un buen grano. Pero bueno, eso con suficiente sal deja de saber tanto a plástico, y con papas y brócoli gratinado (es que ahora, de vez en cuando, como brócoli) hasta sabe rico. O al menos eso me digo para convencerme. A veces hacemos paella, y aunque no es lo mismo que el suculento arroz con coco (arroz de coco, como le dice Carmen) de mi mamá, aguanta para saciar la gana...

Todo depende de la actitud

Cuando mi mamá estuvo aquí visitándome, aprovecho para hacerme psicoterapia intensiva. Pero es que ella es así, entonces, ajá, que hace una con mamá psicóloga, ¿no? Aprovechar la consulta gratis, por lo menos. Me preguntó, entre muchísimas otras cosas, qué era lo que más me molestaba de vivir en Alemania. No sé si fue una epifanía repentina (claro, porque es que hay epifanías programadas, ¿cierto?) o si fue que en ese momento me encontraba precisamente en la situación que más me molesta de vivir en Alemania, pero mi respuesta fue rápida y más cargada de molestia de lo que esperaba: ¡Odio lavar los platos! , le dije. Y lo dije en serio. Y me mantengo. Odio lavar los platos. De verdad, lo detesto. Lo detesto más que tener que bañarme los domingos. Lo detesto más tener que comer verduras. Lo detesto más que tener que ir al gimnasio. Claro, lo detesto más que todo lo anterior, porque todo lo anterior NO lo hago. Mi mamá, como dije, muy psicóloga, se rió un poquito de mi, y me dijo, ...

Deseos cumplidos

No sé por qué este año he estado particularmente pedigüeña, cual niña chiquita. Y he pedido cosas extravagantes. Pero por alguna razón aún no claramente definida, por esas conspiraciones del universo, por esas casualidades, alguien de algún modo me está malcriando más de lo normal. Dije que quería un cerezo. Pero no uno que me tocara cuidar a mi, no uno que me tocara esperar 10 años hasta que creciera y diera frutos-- dije que quería un cerezo ya, lleno de cerezas ya. Dije que quería un pato. Pero no cualquier pato, un pato de cabeza verde. Pero no lo quiero en mi casa, no quiero cuidarlo, no quiero preocuparme por alimentarlo. Quiero tenerlo y que me tenga pero no quiero que estemos atados el uno al otro. Dije que quería M&Ms, muchos, míos. Pero no quería comprarlos yo, porque son caros en Alemania. Dije que quería que me sorprendieran. Pero no quería arreglar la sorpresa yo, no quería tener que actuar sorprendida. Dije que quería una fiesta, pero no una fiesta con gente...

Somos alemanes, porque hacemos lo que los alemanes hacen. ¿Cierto?

La vida de los alemanes al norte de Alemania gira en torno al sol y al calor. Es decir, vivimos 8 meses añorando 4 meses de sol, y 11 meses y 2 semanas rogando por 2 semanas de calor. Durante los últimos días de verano (que ya son fríitos), todo el otoño, todo el invierno, y el principio de la primavera (que es oscuro, lluvioso y frío) nos la pasamos contando los días para que el sol brille, para que la temperatura se mantenga por encima de 10°C, y para que se sienta rico - no digo calientico, porque no creo que sea geográficamente posible que una sienta calor aquí... pero tengo fe, ¡tengo mucha fe! Pero ya estamos en ese momento de la primavera en que los cielos son abiertos y azules, sin nubes que escondan el sol; el viento sopla, y sopla brisa fría y fuerte, pero el sol, solecito brilla fuerte y con ganas - y si una se para justo en el lugar en el que el rayito de sol pega con toda, puede hasta sentir calor. No, no se siente mi añorada gotica de sudor corriendo por la raya de la ...

Una cosa es una cosa, y otra cosa es--

Una cosa es "a cuántos grados estamos hoy", y otra muy diferente es "a cuántos grados se siente que estamos hoy". Yo vengo de la Capital de la República del Atlántico, de Barranquilla - la Puerta de Oro de Colombia - donde el clima es lo que se siente. Si decimos que vamos a estar a 35°C, vamos a sentir que estamos a 35°C... quizá 34°C en la sombra. Pero con brisa o sin brisa, 35°C son 35°C. Ahí no hay forma de confundirse. Esa pregunta que tienen que hacerse los cachacos, "¿Qué me pongo hoy? ¿Cómo estará el día hoy?", a nosotros nunca nos toca hacérnosla. La repuesta siempre es la misma, y ha sido la misma desde que antecitos de 1813 unas vacas llegaron a pastar ahí... La respuesta es: Va a hacer calor. A nosotros no nos toca ver el termómetro ni visitar las páginas  weather.com  para ver cómo va a estar el día. Sabemos que va a estar caliente. Delicioso. Perfecto. Soleado. Hermoso. Sin embargo, yo, que soy mejor persona por tener iPhone, descargué l...