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Mostrando las entradas con la etiqueta equivocación

de billeteras, confianzas y otras imposibilidades

A mi mamá le robaron la billetera. Otra vez . Creo que mi mamá es la única persona de su edad que tiene foto reciente en la cédula. Cuando le conté a mi esposo, su sugerencia fue que su suegra aprovechara para tomarse la nueva foto recién salida de la peluquería (ya sabes, Gise, ¡tienes una GRAN responsabilidad!). Por segunda vez en cinco años, a mi mamá le han abierto la cartera sin que ella se de cuenta y le han sacado la billetera. Lástima, ¿no? Lástima por el trajín tan horrible que es volver a sacar cédula, carné de la universidad y del seguro, tarjetas débito y crédito. Lástima por las bobadas bonitas que uno guarda en la billetera, como la foto de grado la hija, o la dirección y teléfono plastificados de la otra hija, o la carta que le escribió el sobrino cuando aprendió a escribir. Uno tiene como ganas de poner un anuncio en la billetera que diga, "Coge la plata pero déjame el resto..." Además que mi mamá no es de las que tiene billetera de "todo a mil" - ...

de alegorías, tatuajes, y otras metáforas mal compuestas

Digamos que he estado pensando en hacerme un tatuaje. Digamos. Y digamos que hay días en que me levanto y tengo en mente exactamente el diseño que quiero, y sé exactamente donde lo quiero, y el tamaño y los colores; y digamos que lo he comentado con mis amigas cercanas y, aunque ninguna de ellas tiene tatuajes, les parece una idea genial. Digamos que mis amigas dicen que también lo han pensado, pero que quieren esperar a conseguir trabajo en el que el tema del tatuaje no sea problema (ya sabes que a algunos empleadores conservadores no les gustan los tatuajes visibles). Digamos que mis amigas me apoyan, y hasta me han dado recomendaciones y me han dicho que me acompañarían a tatuarme. En esos días en que me levanto toda positiva, voy hasta el salón de tatuajes y pido mi cita y me siento a hablar con el artista. Y definimos todo. Le gusta mi piel, dice que es apta para la tinta. Le gusta el sitio que he elegido y le parece fascinante el diseño que tengo en mente. Se puede hacer sin ...

de tildes diacríticas y asesinatos políticos

El otro día escribí una nota sin profundidad: para comentarle al mundo (porque al mundo le interesa) que volví a tomar leche entera, escribí, "Milo te da energía. ¡La meta la pones tu!" Casi enseguida me llegó una respuesta de mi médico de cabecera (comprobando que al mundo sí le interesa) - pero su comentario no tenía nada que ver con mi consumo del lácteo. Su comentario fue únicamente "*tú".  De ahí nos metimos en una discusión interesante, porque yo dije yo no creo en las tildes diacríticas, y que estoy brava con la Real Academia de la Lengua Española (RAE) porque han salido con cosas absurdas - como que la CH y la LL son letras, no fonemas, y que sólo ya no lleva tilde, sino que siempre se escribe solo para que la gente no sepa si es solo de solamente o solo de soledad. Y que, ajá, por eso no pongo las tildes en los pronombres personales para diferenciarlos de los pronombres posesivos. Y el Dr. Mario me dejó callada (por un ratito, ¡¡porque sí le respo...

Me declaro culpable

Me declaro culpable. Soy lo peor. El pasado 14 de febrero fue el día de San Valentín, el día internacional de los enamorados. Yo no le paro bolas a esas cosas desde que el 14 de febrero de 2003 el entonces presidente de EE.UU. me dañó la cita perfecta al decidir mandar a mi entonces novio a pelear en la guerra contra Irak/Afganistán/El-Que-Fuera. Me quedé con los crespos hechos - sí, me había hecho unos crespos particularmente lindos ese día, y fue para nada, porque ni despedirse pudo. Escasamente tuvo tiempo de una llamada. Y desde ese día, no hago nada especial el 14 de febrero. Con Honey menos, porque con él tengo suerte de que recuerde nuestro aniversario, porque es el mismo día de su cumpleaños. Y él se salva porque como ese es su día, entonces no tiene que preocuparse por mi ni por regalo ni por nada. Escasamente un "feliz aniversario" un par de veces durante el día es suficiente para mi. Yo le recuerdo mi cumpleaños, porque sino no se acuerda (y eso que su mejor am...

Cuestionamientos

Cuestionarme me gusta tanto como lavar platos . Por eso intento que las grandes decisiones de mi vida sean las que yo quiero, de modo que cuando llegue el momento de cuestionarme, pueda sentarme relajada, darme palmaditas en la espalda, sonreir esa sonrisa de sabiduría, y saber que sí, sí tomé la decisión adecuada. No siempre funciona. En Tailandia tuve muchos momentos de cuestionamientos, pero después de 7 años (¡Tailandia fue ya hace SIETE años!) me puedo sentar tranquila a darme palmaditas en la espalda y sonreir con mi sonrisa de sabiduría porque tomé la decisión adecuada: Tailandia fue un momento crucial en mi vida, una situación que yo tenía que vivir. Y lo hice, y hoy soy mejor gracias a ello. Igual me siento con mi decisión de irme a Estados Unidos hace 11 años, o a Bogotá después de Tailandia, y más recientemente a Alemania hace casi 2 años. Claro que en todas partes hubo momentos feos - especialmente los que incluyen clínicas y agujas y sacadas de sangre y dolor lejos de ...

¿Por que todo tiene que ser tan sexual?

Todos cometemos errores cuando aprendemos un idioma nuevo. Eso es normal. En mi experiencia, la gente que habla mi idioma extranjero como lengua materna es gentil y paciente. Lo que pasa es que yo, estee, bueno, yo soy especial. Ya verás, yo no sufro de pena hablando un idioma nuevo, y por eso cometo unos errores que, estee, bueno, cómo te dijera yo... Mira por ejemplo lo que me pasó en Tailandia. El tai es el idioma más difícil que he aprendido en mi vida. Ellos tienen 46 grafemas (símbolos, letras, por así decirlo) y 10 "tildes" que, combinados, hacen más de 100 fonemas (sonidos). No es como nosotros: nosotros le asignamos un fonema a cada grafema, de modo que tenemos tantos sonidos como letras (bueno, eso no es precisamente cierto con la j y g , pero entre la ll y la y se compensa, ¿no?). No es igual de fácil con el inglés porque ellos tienen vocales cortas y vocales largas y eso es un desastre. Con el tai yo tuve éxito porque me aprendí poquitas frases, pero aquellas...

Le tengo miedo a Facebook

Yo lo confieso abiertamente: le tengo miedo a Facebook . Me meto todos los días, por lo menos una vez cada hora. Y eso que ahora con el BB, eso me pita cada vez que algo "importante" pasa. Y digo "importante", así entre comillas y todo, porque, vamos, seamos honestos: nada realmente importante  pasa en Facebook. Que si el uno viajó, que si el otro llegó, que si está o no en una relación, que la foto de la mascota o del bebé - no es importante . Es decir, es chévere, y me encanta leerlo (por eso me la paso pegada al bendito programa), y me alegro con los logros de mis "amigos" (hay una carrandanga de conocidos, a decir verdad) y me entristezco cuando algo sale mal. Yo soy de las que pone las actualizaciones bobitas, "Me duele la cabeza y me tomé un té" - vamos, eso no le interesa a nadie. Pero mis amigos me comentan, me "apoyan", porque, ¡caray! un dolor de cabeza es algo serio, ¿no? Pero me he encontrado con 4 situaciones que me han h...

¿Será que la gente SÍ cambia para bueno?

Ya estoy llegando a esa edad donde soy casi contemporánea con la gente que está cambiando el país. O al menos haciendo campaña para cambiar el país. Sí, así es. Es que ya mi generación está toda graduada de su pregrado, ya muchos tienen hijos (¡mi mejor amiga tiene TRES hijos!), y están seriamente pensando en cómo hacer para aportar su granito de arena para que nuestra ciudad, Barranquilla, y por consiguiente Colombia y el mundo, sean un mejor lugar para sus hijos, para sus nietos, y en lo posible para nosotros mismos (es que no somos tan viejos todavía). Claro que, entonces me encuentro con una situación peculiar. Antes, lo que mis abuelos o mis papás decían era mi opinión también, porque no sabía nada. Me acuerdo que cuando Andrés Pastrana se estaba lanzando de Presidente contra Samper, hice el comentario, "Ojalá no gane, porque si ese tipo es presidente de Colombia, se acaba el país." Una compañera me preguntó, "¿Por qué lo dices?" Y lo único que le pude respon...

Los Alemanes NO Se Equivocan

Los alemanes no se equivocan. Como aquella vez que firmé contrato con la aseguradora médica y tres meses después - si, tres meses después  - cuando llamé a pedir que me mandaran una carta certificando mi seguro porque - qué raro - no me había llegado mi tarjeta ni nada, me dijeron que no, que yo no estaba asegurada, ni que figuraba en pendiente de ni nada... Tampoco me habían cobrado, así que aparte del temor de ser deportada por falta de seguro médico, al menos no tenía que sufrir por haber pagado 125 Euros mensuales por 3 meses para no tener seguro. Claro que apenas les llamé entonces ahí sí aparecí, y aunque furiosa cancelé mi seguro, que de todos modos nunca existió, ya que nunca estuve asegurada, ahí sí se les dio por quitarme los 125 Euros x 3 meses. Retroactivo. Por un servicio no prestado.  Los alemanes no se equivocan. Como aquella vez que casi nos desmayamos porque nos llegó una cuenta de celular por 165 Euros, cuando nuestro contrato era en plan cerrado por 5...

Es mejor ser rico que pobre

En la primera mitad de septiembre, salieron dos noticias cuya juxtaposición temporal - poéticamente anacrónica - engendra la situación oximorónica más real que he experienciado. Por un lado , el Deptartamento Nacional de Desarrollo colombiano declara que una familia colombiana de cuatro integrantes, cuyos ingresos mensuales totales sumen COP$760,000 (cerca de USD$420, a la tasa de hoy), no es pobre. Es decir, esas cuatro personas juntan sus ingresos cada primero de mes y de ahí pagan: arriendo, alimentación, transporte, servicios (agua, luz, gas, teléfono, celular, internet; claro, son los servicios básicos del siglo XXI), educación (si es que son de los pocos colombianos privilegiados con una educación), gastos misceláneos, gastos varios para actividades extracurriculares, pensión, salud, seguro, impuestos y ahorro. Pero no olvidemos el otro lado , en donde el presidente del congreso colombiano, Juan Manual Corzo, la persona más descarada y sin vergüenza que he leído en mi vida, decla...