* asegúrese de leer la palabra "Transmi" con la entonación correcta, como si fuera en inglés, pronunciando de la manera más gomela todas las letras, y haciendo que el sonido /i/ al final esté innecesariamente alargado. Hay muchas cosas que pueden pasar en un Transmi. Hay algunas que son tan, pero tan raras, peculiares, bizarras, que vale la pena narrarlas - como esta . Yo monté en Transmi con más frecuencia de la que me gustaría admitir durante un poco más de tres años en Bogotá. Fue tan sólo ese corto, pero eterno, periodo porque sólo viví en Bogotá poco más de tres años. Había días buenos, había días malos (nunca, pero nunca hubo días con garrapatas); hubo días (muy pocos) en que me pegaba la madrugadita y me iba sentada, tranquila, sin contacto físico, y hubo días (más de los que estoy dispuesta a admitir públicamente) en los que me cogió el día de manera tan exagerada que ni bañarme pude, y mis pobres compatriotas tuvieron que pagar los platos rotos. Casi nunca llegué...
a veces, por mucho que intentemos, es imposible sacarnos la realidad de la cabeza...