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Mostrando las entradas con la etiqueta Tailandia

de billeteras, confianzas y otras imposibilidades

A mi mamá le robaron la billetera. Otra vez . Creo que mi mamá es la única persona de su edad que tiene foto reciente en la cédula. Cuando le conté a mi esposo, su sugerencia fue que su suegra aprovechara para tomarse la nueva foto recién salida de la peluquería (ya sabes, Gise, ¡tienes una GRAN responsabilidad!). Por segunda vez en cinco años, a mi mamá le han abierto la cartera sin que ella se de cuenta y le han sacado la billetera. Lástima, ¿no? Lástima por el trajín tan horrible que es volver a sacar cédula, carné de la universidad y del seguro, tarjetas débito y crédito. Lástima por las bobadas bonitas que uno guarda en la billetera, como la foto de grado la hija, o la dirección y teléfono plastificados de la otra hija, o la carta que le escribió el sobrino cuando aprendió a escribir. Uno tiene como ganas de poner un anuncio en la billetera que diga, "Coge la plata pero déjame el resto..." Además que mi mamá no es de las que tiene billetera de "todo a mil" - ...

El punto intermedio

Yo creo que voy a ser la peor mamá del mundo - voy a forrar a mi hijo en ese papel de empaque con burbujitas y lo voy a encerrar en un cuarto forrado con foamie para que nunca le pase nada. El problema con eso es que nunca le va a pasar nada - nada . Nunca va a tener amigos, nunca va a practicar deportes, nunca va a viajar alrededor del mundo. Pero tampoco nunca se va a accidentar, nunca nada le va a doler, nunca nadie la va a romper el corazón. Nada. Pero es que tiene que haber un punto intermedio. Tiene que haber algo entre no-sales-nunca-porque-te-vas-a-morir y haz-lo-que-te-venga-en-gana. Cuando mi hermana era chiquita - bueno, chiquita ni tanto, ¿tendría 16 o 17 años? - ella quería ir a un bar/discoteca toda rara donde pasaban cosas. Cosas buenas y cosas malas. Había buena música, habían malas drogas. Había gente chévere, había gente bélica. Había  de todo. Cocteles súper ricos y licor adulterado. Y mi mamá la dejaba ir. Y mi hermana hoy, 5 o 6 años después, está bien. S...

de cómo nos conocimos (o, la infame historia del Bar Swinger)

Podría (debería) ser un tanto melodramática y describir la fría noche de otoño en que el universo conspiró a nuestro favor (y en contra de otros). Pero vamos, es Cajicá -- siempre hace frío. Y vamos, es Colombia -- realmente no hay temporadas. Entonces no, no. Dejemos la poesía de lado porque mucho tuvo esa noche, pero nada fue romance, nada fue amoroso, nada fue poético. A menos que la lujuria y lo carnal sean poético hoy en día. Yo salí con mi prima, él con su mejor amigo. Yo quería una noche de tragos y amigas, él (como buen gavilán pollero) iba en busca de pollitas. Yo ni me di cuenta de su llegada, él vio una mini falda y botas altas de cuero. Pero no nos adelantemos a los hechos. Esta historia es como la del Titanic, porque todos sabemos que el barco se hunde ( OMG, spoiler alert! ), pero nadie sabe cómo pasa eso. Y como toda historia, es una historia de amor. Todas las historias son historias de amor. Una noche de septiembre hace 6 años, mi prima me comentó que un amigo su...

Cuestionamientos

Cuestionarme me gusta tanto como lavar platos . Por eso intento que las grandes decisiones de mi vida sean las que yo quiero, de modo que cuando llegue el momento de cuestionarme, pueda sentarme relajada, darme palmaditas en la espalda, sonreir esa sonrisa de sabiduría, y saber que sí, sí tomé la decisión adecuada. No siempre funciona. En Tailandia tuve muchos momentos de cuestionamientos, pero después de 7 años (¡Tailandia fue ya hace SIETE años!) me puedo sentar tranquila a darme palmaditas en la espalda y sonreir con mi sonrisa de sabiduría porque tomé la decisión adecuada: Tailandia fue un momento crucial en mi vida, una situación que yo tenía que vivir. Y lo hice, y hoy soy mejor gracias a ello. Igual me siento con mi decisión de irme a Estados Unidos hace 11 años, o a Bogotá después de Tailandia, y más recientemente a Alemania hace casi 2 años. Claro que en todas partes hubo momentos feos - especialmente los que incluyen clínicas y agujas y sacadas de sangre y dolor lejos de ...

¿Por que todo tiene que ser tan sexual?

Todos cometemos errores cuando aprendemos un idioma nuevo. Eso es normal. En mi experiencia, la gente que habla mi idioma extranjero como lengua materna es gentil y paciente. Lo que pasa es que yo, estee, bueno, yo soy especial. Ya verás, yo no sufro de pena hablando un idioma nuevo, y por eso cometo unos errores que, estee, bueno, cómo te dijera yo... Mira por ejemplo lo que me pasó en Tailandia. El tai es el idioma más difícil que he aprendido en mi vida. Ellos tienen 46 grafemas (símbolos, letras, por así decirlo) y 10 "tildes" que, combinados, hacen más de 100 fonemas (sonidos). No es como nosotros: nosotros le asignamos un fonema a cada grafema, de modo que tenemos tantos sonidos como letras (bueno, eso no es precisamente cierto con la j y g , pero entre la ll y la y se compensa, ¿no?). No es igual de fácil con el inglés porque ellos tienen vocales cortas y vocales largas y eso es un desastre. Con el tai yo tuve éxito porque me aprendí poquitas frases, pero aquellas...

Barriga llena

Siendo honesta, hablando a calzón quitao, mi tiempo en Tailandia no fue bueno. Cuando me preguntan por mi experiencia, digo (tratandode ser lo más sincera posible pero sin sonar desagradecida) que en retrospectiva fue una experiencia increíble. Pero durante mi estadía en ese país, fue más lo que lloré que lo que reí. Estaba sola, triste, del otro lado del mundo, en un trabajo que no me gustaba, con gente que no era mi gente, con gente que no hablaba mi idioma, con comida toda rara. O sea, hey, quién rayos come grillo frito y gusanitos apanados?! (Escribo desde un teclado alemán, me disculpo por los signos de interrogación z explamación faltantes.) Veo las fotos y recuerdo instantes en los que reí, recuerdo momentos de no-tristeza, recuerdo eventos que, en general, fueron buenos. Pero luego recuerdo lo de antes y lo de después y agradezco que el tiempo corra sin detenerse, y que haya corrido sin detenerse, y que ya yo no esté allá. Pero como bien dice el dicho, con barriga llena, cor...