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Mostrando las entradas con la etiqueta chévere

de miedos, caídas, y otras bobadas

Aprovechando el clima, el sol, y los domingos libres, mi esposo y yo estamos saliendo a montar bicicleta. El primer paseo fue hace dos semanas. Recorrimos 20 km (en total, ida y vuelta) yendo a visitar amigos. Fui divertido y totalmente agotador. Ayer, domingo de Pascua, decidimos irnos al brunch con nuestra familia alemana en bicicleta. El trayecto de ida son solo 4 km, pero es todo cuesta arriba, entonces llegamos jadeando y sudando -- pero listos para buscar los "huevos" que el conejo de Pascua nos había escondido. Digo "huevos" porque son chocolates... También he debido decir "escondido", porque están a plena vista para el que los quiera encontrar. Pero de todos modos es un brunch muy agradable. Y como habíamos sudado el equivalente en calorías a 4 km cuesta arriba, comimos muy rico. Ya terminado el plan, decidimos emprender el camino a casa -- pero no en línea recta, porque qué pereza. Nos fuimos de Mönkeberg a Heikendorf por una ciclovía que circ...

de marranas bacanas, lluvia de cerveza y otras banalidades alemanas

Recientemente fuimos a un partido de fútbol. Jugaban Holstein Kiel, el equipo local, contra Unterhaching, un equipo del puro sur de Alemania. (Por cierto, por diversión deberías intentar pronunciar esa palabra. Recuerda que no es inglés, así que la /ch/ no suena como la /ch/ de Chegwin. Y recuerda que no es español, así que la /h/ no es muda. ¿Ya lo intentaste? Se pronuncia /un-ter-JA-jing/. Qué palabra tan fea, ¿ah?) Fuimos al partido porque nuestros amigos Jenny y Dennis (los ves en la fotos abajo) nos invitaron. A los alemanes, hemos descubierto, les encanta invitarnos a cosas nuevas. Creo que es parte de su necesidad innata de investigar comportamientos nuevos, o una forma de vivir sentimientos como la curiosidad o la sorpresa por medio de otros. Cualquiera que fuese el motivo de la invitación, el punto es que nos invitaron y fuimos. El equipo de Kiel es categoría 3 - creo que me voy a morir sin entender qué significa eso. Pero bueno. Lo chévere del partido no fue el...

London, baby!

Como profesora de inglés de la facultad de Administración y Servicios Públicos de la Universidad de Ciencias Aplicadas del estado de Schleswig-Holstein (que importante suena, ¿ah?), me correspondió viajar con mis 27 alumnos a Londres para cumplir con el requisito de módulo de competencias interculturales. (De nuevo, suena ful importante, ¿cierto?) Este módulo es especial, porque es mitad viaje de paseo rico, y mitad viaje de estudio. Como profesora, chaperona y guía, a mi me corresponde andar por Londres correteando a mis 27 pollitos... Les digo pollitos porque cuando mencioné que estaba con mis "niños" algunos se molestaron. "Pollitos" es suficientemente estándar para no insultar a nadie. Al menos se ríen.  El primer día, como todo primer día en cualquier plan a una ciudad extranjera, fue un desastre. Los pollitos no se pusieron de acuerdo y terminaron unos en un tren y otros en otro, y dos horas después de la hora de encuentro pactada nos encontramos --por...

Invierte en experiencias y no en cosas

Yo no sé dónde habré escuchado yo esa frase (fijo en alguna propaganda de Mastercard...), pero la verdad es que se me ha quedado grabada. Y es que es muy buena. Esa ideología no intenta ir en contra del capitalismo, sino que le da un giro particular a eso del materialismo y del consumismo. Este nuevo mantra me invita a sí invertir, pero a invertir en "cosas" que no recojan polvo en la sala. Por eso, este 2013 fue el año de las experiencias. De cumpleaños y de aniversario de matrimonio #1, mi esposo me regaló una deliciosa tarde de spa, y yo nos regalé un viaje a Roma: De aniversario, mi hermana nos regaló un viaje a Oktoberfest: De cumpleaños a mi esposo (Honey cumplió años el 10 de diciembre) le traje de sorpresa a su mejor amigo: Mi papá, muy divino y muy obediente, es decir, con la misma idea de regalar experiencias y no cosas, me "regaló" a mi mamá y a mi hermana para navidad y año nuevo. Y mi esposo, igual de divino, nos regaló a ...

Ventajas y desventajas

Vivir en Alemania, como todo, tienes sus ventajas y desventajas. Es barro que hace frío. Pero es chévere porque el clima ayuda a que el blower se vea ique natural por más días. Lástima que haga tanto frío. Pero aguanta porque es tierra de cosecha de cerezas y fresas, y venden todo tipo de cremas y salsas para acompañarlas. Hace frío, sí, y no, no te acostumbras. Pero tienes un guardarropa que te permite sentirte y verte diferente todos los días. Pero hablemos en serio ahora. Desventaja: hace frío. Ventaja: Montar bicicleta a las 12 del día de un día soleado es una delicia, porque la brisa fría se siente fresca, y 16 km no parecen tanto. Desventaja: hace ful frío. Ventaja: No hay animales/insectos tropicales. Es decir, cuando estás sentado en un jardín y sientes que algo se mueve en ese arbusto, puedes tener la total certeza de que no es una salamanqueja, ni una iguana, ni una lagartija, de una serpiente ni nada de eso. Puede ser un pato o un conejo o una liebre o una garza o un...

Lo mejor de casarse es...

Yo tuve una especie de crisis existencial cuando, justo antes de venirme a Europa, terminé con Honey. OMG, pensé, ¿y ahora qué rayos hago? Por supuesto la pregunta era totalmente basada en finanzas y geografía - ya había renunciado a mi trabajo y entregado mi apartamento en Bogotá, ya había vendido la licuadora, los cubiertos y la plancha, ya me había mudado a Barranquilla durante los 4 meses que me quedaban en el país, y ya había invertido toda mi liquidación en un tiquete a Europa. Pero bueno, al menos me iba a hacer una especialización en España y ojalá una maestría en Alemania, así que eso me daba un poquito de calma. OMG, seguí pensando, ¿y ahora qué rayos hago?  Fue mi siguiente pregunta, sí, la misma - pero ahora estaba basada en temas sociales. Para ser más específicos y no darle vueltas al asunto, sin pelos en la lengua y a calzón quitado, estaba ponderando los nuevos procesos para conseguir novio. Porque una sin novio no es nadie, ¿cierto? Intenté tener vid...

La Dieta del Amooor

Antes de venir a Europa, me puse a dieta. A dieta de verdad verdad. Con nutricionista, con pastillas, con gimnasio diario y 1 kilómetro nadado adicional, con médico deportólogo, con los balines homeopáticos en la oreja, y con ac-ti-tud. Adicional a eso le añadí visitas a ginecólogo, dermatólogo y médico general para asegurarme que todo saliera bien. Bajé de peso. Bajé fuuuul  de peso. No llegué hasta donde yo quería llegar (yo me seguía viendo mondonguitos al ponerme bikini en el vestier de un almacén - ¡por eso no compré el bikini que estaba on sale a 12 Euros!), pero me veía muy linda. Me tocó cogerle a la ropa para que me quedara ajustada bonita, logré comprar ropa una talla más chiquita de lo que generalmente compraba... en general, de verdad fue el sueño vuelto realidad de todas las mujeres del mundo (porque todas nos sentimos gordas). Pero - - y es que siempre hay un pero - - yo no estaba contenta. Bueno, eso es una mentira. ¡Claro que estaba contenta! Si es que no ha...

Las 10 cosas que he aprendido en Alemania con respecto al frío

Este es mi segundo invierno en Alemania. Chévere, porque no ha sido tan frío como el pasado. Pero barro, porque como no ha sido tan frío como el pasado, no ha habido nieve. Ha habido nevaditas ahí todas " chichis ", como dicen los cachacos. O, como dice Honey que dicen los cachacos. Pero nieve que se quede, nieve para hacer hombres de nieve y ángeles y guerras de bolsas de nieve... no. Pero, siendo que es mi segundo invierno en Alemania, he aprendido mucho. Mucho sobre cómo vivir en climas cambiantes, más específicamente. Pero confieso que no lo he aprendido sola - mucho de lo que hoy sé se lo debo a mis amigos de tierras calientes que llevan muchos años viviendo inviernos muy, muy fríos. Así que de antemano gracias a Beto Severino , Catalina Velázquez , Cris Motta y Natalia Freitas. Como todos me han dicho lo mismo de diferentes formas, los voy a plagiar pero a medias, porque les estoy dando los créditos (¡y mis más sinceros agradecimientos!) aquí. De modo que presento l...

Me fui de compras

Si estás leyendo esto en tu casa (y no me refiero a las 4 paredes dentro de las que duermes, sino a tu casa, a tu ciudad, a tu país, a tu cultura) quizá no entenderás la felicidad que me dio a mi, a Honey y a mi amiga paisa que vive en Hamburgo encontrar esto en un supermercadito asiático  en Kiel . Quizá se puede comparar con la felicidad que siente un costeño con sed cuando se encuentra -con tiempo y con los dos mil pesos- frente a frente con el carrito de raspao, con ese pito cuiqui-cuiqui que invade a Barranquilla en medio de su silencio . Quizá se puede comparar con la felicidad que podría sentir un paisa cuando el queso y la mantequilla se derriten perfecto sobre (¿o dentro de?) la arepa. Quizá se puede comparar con la felicidad que podría sentir un cachaco cuando se termina de tomar un tinto, o un periquito, o una aromática, sin que se haya enfriado. Quizá se puede comparar con la felicidad de un caleño cuando se toma un vasado de lulada helada. Quizá se puede com...

El ronroneo de mini-motor de un gato tratando de acomodarse

Habiendo crecido en la costa caribe de Colombia, donde las temperaturas bajan a unos extremos impensables de 25ºC y suben a unos deliciosos 45ºC en los veranos más calientes, uno se acostumbra a disfrutar del silencio en el ruido. A las 9 de la mañana pasa el señor ofreciendo comprar chatarra y electrodomésticos viejos, a las 9:30 pasa el señor vendiendo frutas, cada 10 minutos pasan los buses (especialmente el Ruta 3, que fue el que Betty me enseñó a coger en caso de que algún día me perdiera y no supiera cómo llegar a casa), los carros que vienen y van, las motos que van y vienen, la gente que vive, que habla, que ríe, la palenquera que vende matrimonio y alegría a las 4 de la tarde, el pito del raspao, las campanillas de las paletas - esos ruidos son el silencio de Barranquilla. Nosotros los costeños no dormimos bajo el silencio de la noche como los cachacos, oyendo el titilar de las estrellas, sino bajo el ronroneo de mini-motor de un gato tratando de acomodarse. Así lo describía...

¿Por que todo tiene que ser tan sexual?

Todos cometemos errores cuando aprendemos un idioma nuevo. Eso es normal. En mi experiencia, la gente que habla mi idioma extranjero como lengua materna es gentil y paciente. Lo que pasa es que yo, estee, bueno, yo soy especial. Ya verás, yo no sufro de pena hablando un idioma nuevo, y por eso cometo unos errores que, estee, bueno, cómo te dijera yo... Mira por ejemplo lo que me pasó en Tailandia. El tai es el idioma más difícil que he aprendido en mi vida. Ellos tienen 46 grafemas (símbolos, letras, por así decirlo) y 10 "tildes" que, combinados, hacen más de 100 fonemas (sonidos). No es como nosotros: nosotros le asignamos un fonema a cada grafema, de modo que tenemos tantos sonidos como letras (bueno, eso no es precisamente cierto con la j y g , pero entre la ll y la y se compensa, ¿no?). No es igual de fácil con el inglés porque ellos tienen vocales cortas y vocales largas y eso es un desastre. Con el tai yo tuve éxito porque me aprendí poquitas frases, pero aquellas...

Cada uno hace lo que puede

El otro día, me encontré pensando en mi vida. Me encontré pensando en mi. Raramente hago eso - es de conocimiento universal que es más fácil criticar a los otros que a uno mismo. No sé por qué me encontré como haciendo un conteo de las cosas buenas que tengo en la vida, y fue como cheverito, porque son muchas, muchas las cosas buenas. Me encontré, además, pensando en todas las personas que conozco que NO tienen cáncer. Y son muchas (gracias a Dios) - pero coincidencialmente me llegó un mensaje de mi mamá en ese momento, contándome que su mejor amiga del colegio, Sumercé , estaba en camino a su segunda sesión de quimioterapía. Cáncer de seno. Mi lista se interrumpió - mi vida se interrumpió. Ha podido ser mi mamá. He podido ser yo. Pero fue la amiga de colegio de mi mamá. "Ella es mi Marilú," dijo mi mamá. Y su Marilú tiene cáncer. El mes pasado (octubre) fue el mes del cáncer - o al menos eso estaba dando vueltas por facebook y por twitter y por BBM como loco. Hay mucha ge...

Siempre y cuando esté en la agenda, al que le caiga el guante --

Yo no sé de cuándo acá (¿de cuándo a acá?) yo me he vuelto tan obsesionada con los planes. En mi "juventud" no tengo precisamente recuerdos específicos de una cronofilia no diagnosticada, ni en EE.UU. ni en Tailandia... pero ahora, uish. Ahora hasta agendo "diversión" y "tiempo de descando" -- y en el "tiempo de descanso" hay una subdivisión: una para "pipi-machen" y otra para "sleepy-sleppy". A veces es bueno, sé que la mayoría del tiempo (nótese la especificación: la mayoría del tiempo) a Honey le gusta eso de mi, porque no nos caemos en las cuentas ni se nos olvidan las citas ni se nos pasan las fechas importantes; nunca se nos acaban las cosas en la casa y siempre está preparado para la universidad y para el trabajo. ¿Y yo? Mis trabajos están listos al menos dos días antes de la fecha de entrega, nunca me toca trasnochar para terminar tareas o proyectos, y nunca me caigo en nada. Nada se me olvida. Soy perfecta. Bueno... p...

Lo que fue, fue: éramos los que estábamos, y estábamos los que éramos

En contra de todas las sugerencias (en diferentes idiomas y viniendo de diferentes países, de parte de todo tipo de experiencias), paseé a mi familia por toda Alemania en 6 días. Sí mijito, así como lo oyes: 6 días para todo un país. Para ver el registro fotográfico, visita este link . Empezamos nuestro paseo en Kiel, al puritico norte de Alemania, en la costa del mar Báltico, y bajamos a Berlín vía Hamburgo. De Berlín bajamos a Dresden, de ahí a Stuttgart (con parada de emergencia en Nuernberg porque alguien --léase YO-- se confundió y salió con que de Dresden a Stuttgart sólo había dos horas y cuando a las 3 horas largas de viaje no estábamos ni por ahicito de Stuttgart, decidimos dormir en Nuernberg porque ajá), de ahí a Frankfurt, de ahí a Bonn (donde no hicimos sino meternos innecesariamente en el tráfico dominguero porque alguien --léase YO-- no cayó el la cuenta de que el lugar a donde íbamos estaría cerrado el domingo, entonces ajá), de ahí a Aachen, de ahí a Colonia, de ahí ...

Barriga llena

Siendo honesta, hablando a calzón quitao, mi tiempo en Tailandia no fue bueno. Cuando me preguntan por mi experiencia, digo (tratandode ser lo más sincera posible pero sin sonar desagradecida) que en retrospectiva fue una experiencia increíble. Pero durante mi estadía en ese país, fue más lo que lloré que lo que reí. Estaba sola, triste, del otro lado del mundo, en un trabajo que no me gustaba, con gente que no era mi gente, con gente que no hablaba mi idioma, con comida toda rara. O sea, hey, quién rayos come grillo frito y gusanitos apanados?! (Escribo desde un teclado alemán, me disculpo por los signos de interrogación z explamación faltantes.) Veo las fotos y recuerdo instantes en los que reí, recuerdo momentos de no-tristeza, recuerdo eventos que, en general, fueron buenos. Pero luego recuerdo lo de antes y lo de después y agradezco que el tiempo corra sin detenerse, y que haya corrido sin detenerse, y que ya yo no esté allá. Pero como bien dice el dicho, con barriga llena, cor...

¿Quién dijo que la realidad es chévere?

Todos tenemos - o, al menos yo siempre tuve - la ilusión de ser grande y vivir solo. Solos, con novio, con roommate , quizá incluso con la hermana, pero solos: sin papás, sin tíos, sin abuelos. Solos. Independientes. Liberados. Emancipados. Y en esa ilusión, ese sueño, todo es perfecto: la casa siempre está perfecta, ordenada; siempre hay mercado en la nevera y en la alacena; la ropa siempre está perfectamente doblada (planchada, incluso), y huele rico. Es chévere porque los amigos vienen y visitan, traen regalos y ayudan a arreglar cuando se marchan. Si el plan es cenar, ellos traen la compra, yo sólo pongo el aceite y las ollas. Y ellos lavan los platos al final. Si el plan es ver películas, ellos las traen, y las crispetas y la Coke. Ah, claro, y mi sofá es súper cómodo y grande y blanco y nunca se ensucia. Mi familia viene de visita a mi casa y se enorgullecen de mi madurez y de mi excelente manejo de la independencia. Mi papá hasta me regala 1 millón de pesos para que me compr...