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¡Nos Ganamos La Lotería!

Yo siempre he pensado que soy de aquellas faltas de suerte que nunca se gana nada. Me acuerdo que, en mi primera comunión, una amiga, Michelle Warner,  me sugirió que intercambiáramos rifas. Yo le dije que creía que era una excelente idea, y tomé una de las rifas de la mesa y se la di. En su fiesta de primera comunión, el secreto para ganar la rifa era adivinar el color - ella me dijo en secreto, Se parece mucho al color piel ... y por eso dije, "¡Color piel!" Y perdí. El color era curuba . O sea, ni siquiera con pistas pude ganar. Después de eso tengo un recuerdo de la universidad, donde en una rifa me gané una corbata. O sea. Una corbata. WTF. Y muchos, muchos años después, en la fiesta de despedida de año en la empresa donde trabajé por 3 años, me gané un horno tan moderno y tecnológico y fascinante que le faltaba sólo hablar para ser un robot completo. Wow. Ese hornito era algo maravilloso. Cuando me acerqué a reclamar mi premio, totalmente incrédula porque yo nunca me ga...

Es mejor ser rico que pobre

En la primera mitad de septiembre, salieron dos noticias cuya juxtaposición temporal - poéticamente anacrónica - engendra la situación oximorónica más real que he experienciado. Por un lado , el Deptartamento Nacional de Desarrollo colombiano declara que una familia colombiana de cuatro integrantes, cuyos ingresos mensuales totales sumen COP$760,000 (cerca de USD$420, a la tasa de hoy), no es pobre. Es decir, esas cuatro personas juntan sus ingresos cada primero de mes y de ahí pagan: arriendo, alimentación, transporte, servicios (agua, luz, gas, teléfono, celular, internet; claro, son los servicios básicos del siglo XXI), educación (si es que son de los pocos colombianos privilegiados con una educación), gastos misceláneos, gastos varios para actividades extracurriculares, pensión, salud, seguro, impuestos y ahorro. Pero no olvidemos el otro lado , en donde el presidente del congreso colombiano, Juan Manual Corzo, la persona más descarada y sin vergüenza que he leído en mi vida, decla...

Extraño

Como yo me he ido de mi casa varias veces, he aprendido a no extrañar ciertas cosas. Bueno, eso es mentira. No es que no las extrañe, claro que las extraño. A veces las tengo demasiado presentes. Creo que lo que he aprendido es a no añorarlas, a buscarles un sustituto. Al menos he aprendido a no pensar mucho en ellas. Como el arroz con coco de mi mamá. Aquí en Alemania el arroz, sin ser un lujo culinario, es un placer casi exótico. Y no sabe rico. Sabe a plástico. Un poquito de "gustiarroz" ayudaría. No entiendo por qué el Señor Arroz de las Señoras no ha acaparado este mercado, que tan necesitado está de un buen grano. Pero bueno, eso con suficiente sal deja de saber tanto a plástico, y con papas y brócoli gratinado (es que ahora, de vez en cuando, como brócoli) hasta sabe rico. O al menos eso me digo para convencerme. A veces hacemos paella, y aunque no es lo mismo que el suculento arroz con coco (arroz de coco, como le dice Carmen) de mi mamá, aguanta para saciar la gana...

La larga, triste e inconclusa historia de una maestría inalcanzable

Me vine a Alemania (entre muchas otras razones) a cursar una maestría. Llegué en julio del 2010. Eso quiere decir que llevo un año esperando para empezar la maestría... y esto es lo que ha pasado hasta ahora: Los alemanes hacen las cosas bien, y no están aquí para dar "papaya" a nadie. Por cierto, intenté explicar esa frase, dar papaya , a mi familia alemana (Papaya geben), y la verdad es que no resultó muy bien. ¿Qué significa eso, dar papaya ? Es decir, ajá, yo sé, significa poner algo demasiado fácil. Pero, ¿de dónde rayos salió eso? Somos raros, nosotros los colombianos... Bueno, pero ajá, aparte de no dar con el concepto, tampoco dan la papaya. Ellos saben que su idioma es complicado, pero saben también que la supervivencia de su idioma depende de que la gente lo hable. Por eso abren sus puertas con gusto y cariño, gerne , para que vengan inmigrantes al país. Para ello hay que cumplir con uno de dos requisitos: (1) tener un nivel de alemán superior certificado por una ...

Nuevo Cronograma

Me han informado recientemente que mi cronograma de publicación es un tanto errático - bueno, en el sentido en que no hay cronograma. Es decir, escribo cuando tengo algo que escribir. Lo cual es bueno, porque a veces escribo todos los días, pero a veces es malo, porque pasan semanas y semanas y semanas y yo nada que aparezco. Y ajá, eso le quita seriedad a esta cosa, ¿no? Y como yo soy ique escritora, tengo que ponerle seriedad a la cosa. Así que, así va: mi mejor intento de seriedad. Voy a publicar algo nuevo todos los lunes. De modo que, todos los lunes puedes meterte a esta página y leer alguna nueva realidad que se me haya metido en la cabeza. Intentaré que esté publicado muy temprano por la mañana, para que sin importar el hemisferio en que te encuentres puedas disfrutar de mi deliciosa prosa al calor de un café. Si es que tomas café, claro está. Yo no le dicto las bebidas a nadie, en especial no el café, porque aunque muy colombiana, no tomo café. Pero bueno, ese es otro post...

Todo depende de la actitud

Cuando mi mamá estuvo aquí visitándome, aprovecho para hacerme psicoterapia intensiva. Pero es que ella es así, entonces, ajá, que hace una con mamá psicóloga, ¿no? Aprovechar la consulta gratis, por lo menos. Me preguntó, entre muchísimas otras cosas, qué era lo que más me molestaba de vivir en Alemania. No sé si fue una epifanía repentina (claro, porque es que hay epifanías programadas, ¿cierto?) o si fue que en ese momento me encontraba precisamente en la situación que más me molesta de vivir en Alemania, pero mi respuesta fue rápida y más cargada de molestia de lo que esperaba: ¡Odio lavar los platos! , le dije. Y lo dije en serio. Y me mantengo. Odio lavar los platos. De verdad, lo detesto. Lo detesto más que tener que bañarme los domingos. Lo detesto más tener que comer verduras. Lo detesto más que tener que ir al gimnasio. Claro, lo detesto más que todo lo anterior, porque todo lo anterior NO lo hago. Mi mamá, como dije, muy psicóloga, se rió un poquito de mi, y me dijo, ...

Siempre y cuando esté en la agenda, al que le caiga el guante --

Yo no sé de cuándo acá (¿de cuándo a acá?) yo me he vuelto tan obsesionada con los planes. En mi "juventud" no tengo precisamente recuerdos específicos de una cronofilia no diagnosticada, ni en EE.UU. ni en Tailandia... pero ahora, uish. Ahora hasta agendo "diversión" y "tiempo de descando" -- y en el "tiempo de descanso" hay una subdivisión: una para "pipi-machen" y otra para "sleepy-sleppy". A veces es bueno, sé que la mayoría del tiempo (nótese la especificación: la mayoría del tiempo) a Honey le gusta eso de mi, porque no nos caemos en las cuentas ni se nos olvidan las citas ni se nos pasan las fechas importantes; nunca se nos acaban las cosas en la casa y siempre está preparado para la universidad y para el trabajo. ¿Y yo? Mis trabajos están listos al menos dos días antes de la fecha de entrega, nunca me toca trasnochar para terminar tareas o proyectos, y nunca me caigo en nada. Nada se me olvida. Soy perfecta. Bueno... p...

Lo que un cachaco oye cuando un costeño habla

Recientemente tuve visita de mi familia aquí en mi casa en Alemania. Para ver el registro fotográfico, visita este link . Fueron 16 días súper chéveres. De las ciudades más chéveres que visitamos fue Bremen. Sí, la ciudad es hermosa, su centro es como un cuento de hadas - y precisamente fue esa magia de cuento de hadas lo que nos llevó a Bremen. Le pregunté a mi Batiprimo de 8 años si él conocía la historia de los músicos de Bremen. Yo no sé si dijo que no porque le encanta que le cuenten cuentos, o porque de verdá verdá no conocía la historia, pero de todos modos dijo que no y yo conté la historia. Esta es la versión condensada que yo conté: Érase una vez, un burro. El burro estaba viejo y cansado y, un día, después de no haber cumplido con su trabajo a cabalidad, el dueño le dijo, "Usted no sirve es para nada, voy es a venderlo para que alguien más quede encartado con Usted. ¡Usted me tiene hasta aquí! (Aquí tracé una línea horizontal imaginaria en mi frente con mi dedo ín...

Lo que fue, fue: éramos los que estábamos, y estábamos los que éramos

En contra de todas las sugerencias (en diferentes idiomas y viniendo de diferentes países, de parte de todo tipo de experiencias), paseé a mi familia por toda Alemania en 6 días. Sí mijito, así como lo oyes: 6 días para todo un país. Para ver el registro fotográfico, visita este link . Empezamos nuestro paseo en Kiel, al puritico norte de Alemania, en la costa del mar Báltico, y bajamos a Berlín vía Hamburgo. De Berlín bajamos a Dresden, de ahí a Stuttgart (con parada de emergencia en Nuernberg porque alguien --léase YO-- se confundió y salió con que de Dresden a Stuttgart sólo había dos horas y cuando a las 3 horas largas de viaje no estábamos ni por ahicito de Stuttgart, decidimos dormir en Nuernberg porque ajá), de ahí a Frankfurt, de ahí a Bonn (donde no hicimos sino meternos innecesariamente en el tráfico dominguero porque alguien --léase YO-- no cayó el la cuenta de que el lugar a donde íbamos estaría cerrado el domingo, entonces ajá), de ahí a Aachen, de ahí a Colonia, de ahí ...

Deseos cumplidos

No sé por qué este año he estado particularmente pedigüeña, cual niña chiquita. Y he pedido cosas extravagantes. Pero por alguna razón aún no claramente definida, por esas conspiraciones del universo, por esas casualidades, alguien de algún modo me está malcriando más de lo normal. Dije que quería un cerezo. Pero no uno que me tocara cuidar a mi, no uno que me tocara esperar 10 años hasta que creciera y diera frutos-- dije que quería un cerezo ya, lleno de cerezas ya. Dije que quería un pato. Pero no cualquier pato, un pato de cabeza verde. Pero no lo quiero en mi casa, no quiero cuidarlo, no quiero preocuparme por alimentarlo. Quiero tenerlo y que me tenga pero no quiero que estemos atados el uno al otro. Dije que quería M&Ms, muchos, míos. Pero no quería comprarlos yo, porque son caros en Alemania. Dije que quería que me sorprendieran. Pero no quería arreglar la sorpresa yo, no quería tener que actuar sorprendida. Dije que quería una fiesta, pero no una fiesta con gente...