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Máquinas vs. Conocimiento y Experiencia Humana

Mira fíjamente esta imagen. Mírala bien. El 12 de junio de 2014, a las 9:25 am, me hice una ecografía en la que la máquina calculó que #littleBabyHergett medía 1.95 cm (chiquito desde el principio, como la mamá), y que de acuerdo a esa medida yo estaba en la octava semana + 3 días de embarazo -- lo que, de acuerdo a los cálculos matemáticos precisos de la máquina, ponía la fecha de nacimiento del bebé el 19 de enero de 2015. Según mis pocos conocimientos médicos (y que por favor el Dr. Gómez y las Dras. Hinestrosa y López me corrijan), los primeros tres meses de gestación del óvulo fecundado son igualitos en todos los casos. Todavía no hay diferenciación de estatura o contextura o rasgos físicos. Todos son igualitos. El desarrollo de todos los embriones es idéntico y sigue el mismo patrón de crecimiento. Es decir, #littleBabyHergett (aunque nació midiendo 48 cm) en sus primeros 3 meses de edad dentro de mi barriga era idéntico a un bebé gigante escandinavo y a un bebé todo e...

La única misión

Me tiene fascinada mi bebé. Ya sé que me he vuelto monotemática y tal, pero es que lo único que hago en mi vida desde el 20 de enero, desde hace casi 4 semanas (lo que, sorprendentemente, no equivale a un mes), es ser mamá del pedacito de humano más dependiente que he conocido en mi vida. Ahora bien: según mi mamá, y mis médicos, y la partera, y mis amigas mamás, #littleBabyHergett es perfectamente normal y actúa como un bebé normal. Pero (confieso) yo nunca, en 31 años, había estado cerca de un recién nacido. Entonces para mi todo es nuevo. Todo. Como todo es nuevo, todo me sorprende. Como que duerma solo dos horas. Es decir, no tengo tiempo para mi: o estoy alimentándolo, o estoy durmiéndolo, o estoy mirándolo (asegurándome de que respira). Como de afán, duermo con un ojo abierto, y me baño ... este ... cuando se puede. Me sorprende que llora mucho, y que yo (con lo inteligente que soy y tal) no he aprendido a diferenciar su llanto. No sé cuándo es llanto de hambre ni cuándo es ...

Tras bambalinas

Ser mamá es lo mejor que me ha pasado en la vida. #littleBabyHergett es un regalo de Dios. Cuando me mira a los ojos, mi corazón se derrite (son las hormonas). Cuando sonríe, aunque soy plenamente consciente de que es un reflejo y no un acto pensado y calculado, el mundo se detiene y por un instante somos solo él y yo, sonriéndonos, y todo es perfecto. Cuando duerme quiero despertarlo (para asegurarme de que respira) para que vea el mundo que lo rodea. Todo eso es cierto. Esa es la verdad. Así me siento en serio. Pero tras bambalinas, lo que pasa en privado cuando la visita se va y cerramos la puerta... Esa es otra historia. Yo no sé por qué a las mamás les encanta contar las historias de terror del parto, pero nunca cuentan lo que pasa cuando llegan a casa con el bebé. Yo tenía miedo del parto (y después de lo que me pasó, era miedo con razón), pero nunca miedo de traer al bebé a casa. Sería difícil, me lo imaginaba, pero entre mi esposo, mi mamá y yo, lo lograríamos.  ...

Ya esto fue lo que fue - parte 2

¡Llegó #littleBabyHergett! El 20 de enero a las 12:26 de la madrugada, pesando 2790 gramos y midiendo 48 cm, #littleBabyHergett nos cambió la vida. No quiero compartir muchos detalles, pero digamos que no se me cumplió el deseo de un parto aburrido. Es un cuento hasta chévere que maybe un día quiera compartir. Pero lo que sí quiero compartirte de una es que nació sano, perfecto, completico. Nació con los pies del papá (a pesar de mis ruegos), pero parece que no con mi nariz. Esperar a ver qué... No nos dieron manual (si alguien tiene uno, que por favor me mande el PDF), pero entre la partera, la abuela y el instinto paternal que se nos ha despertado a Honey y a mi, estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo. Mañana cumple 2 semanas de vida, así que hasta el momento no ha habido embarradas graves.  *toco madera* Al salir de la clínica, nadie nos pidió una nota del médico aprobando la salida. Nadie nos miró a ver si el bebé sí se parecía a nosotros, o si nos estábamos r...

Robotina

Hay una parte de mi (una pequeña parte) a la que le da pena aceptar que me he vuelto el tipo de persona que se alegra de que le hayan dado una aspiradora de navidad. Sí, así es: el Niño Dios me trajo una aspiradora de navidad. Y la verdad, a calzón quitado y sin pelos en la lengua y haciendo uso de la veracidad en este nuevo 2015, la verdad es que no me puse contenta: Me puse extáticamente feliz, el equivalente a brincando en un pie (porque con nueve meses de embarazo brincar en uno o dos pies es igualmente imprudente y peligroso), con una sonrisa que me hizo doler los cachetes. Hey, en serio, hey, creo que fue mi regalo preferido. Y me dieron ful regalos chéveres esta navidad pasada. Es más, es posible que sea mi regalo preferido en los pasados 31 años. Pero es que esta aspiradora... ¡UF! Lo que pasa es que no es una aspiradora cualquiera, no señor. Esta es la iRobot Roomba 3000: ¡Es Robotina! Es una máquina brillante: ya ha hecho un mapa del apartamento, de modo que sabe c...

Viviendo con mi mamá - again

Yo viví con mi mamá casi 18 años. Fueron súper chéveres - si no me crees, busca los posts en los que te cuento cómo me despertaba para ir al colegio con canciones y desayuno en la cama. Si eso no es vida, no sé qué es. Y ajá, me dieron la beca, cumplí 18, y me fui. Así como así. Si nuestra relación antes era buena, ahora que ya no vivíamos juntas era perfecta. Claro, hey: yo era la hija pródiga que volvía a la casa de vacaciones y me trataban como una reina. ¿Qué cómo se mejora un desayuno en la cama todos los días? Imagínate cómo me trataban de bien que en los días malos solo había desayuno en la cama. O sea. La envidia es mejor despertarla que sentirla... Y entonces ahora, muchos años después, por fortuna no frente a un pelotón de fusilamiento (pero eso a veces suena menos peor que 40 semanas cumplidas de embarazo), mi mamá vino a verme a mi. Vino a mi casa. A mi espacio. Y vino por dos meses.  Oh. Por. Dios.  Ya verás: yo tenía una rutina. Yo tenía procedimiento...

Ya esto fue lo que fue

Me gustaría decirte que en este blog de hoy te voy a poner perfectamente al día con todo. Pero no. Al contrario. Escribo esto todavía en el 2014, aunque lo lees en el 2015 (magia y tal). Toda la información que lees aquí hoy está desactualizada. Por ejemplo, #littleBabyHergett no ha nacido todavía, aunque su fecha de llegada está estimada para mañana, 13 de enero. Pero ajá, maybe el pelao salió acelerado (como la abuela, que desayuna con Red Bull) y nació antes. O maybe el pelao va a ser ful barranquillero, de esos que llegan tarde a todo, y vendrá cuando venga. O maybe el pelao va a ser alemancito en serio y nace mañana, como debe ser. No sé. No sé cuando voy a volver a escribir. No sé cuando voy a volver a tener cuentos que quiera compartir.  No sé si estoy preparada para decirte su nombre y montar fotos. No sé qué tipo de mamá voy a ser... Lo que sí sé, hoy todavía en el 2014, es que estoy feliz con esta nueva etapa de mi vida, y que si bien no quiero dejar mi blog de lado, ...

De sueños y otras barbaridades

Dicen que uno de los efectos secundarios del embarazo son sueños muy vívidos. Dicen que las pesadillas pueden ser brutales, pero que, por el contrario, los sueños sexuales pueden ser hasta más placenteros que la misma realidad. Yo no he sufrido ni de lo uno ni de lo otro (menos mal y ful barro); lo que sí he tenido son unos sueños totalmente mundanos y hasta aburridos, pero tan vívidos y reales que me despierto medio desconcertada. Soñé, por ejemplo, que el jefe de mi esposo lo llamaba a su oficina a preguntarle por qué el blog del lunes pasado había sido tan malito. Que él lee mi blog con mucho placer, pero que si sigo así de aburrida le va a tocar buscarse otra bloguera que explique por qué tiene la realidad en la cabeza. Recuerda que mi esposo trabaja para La Mercedes, y que su jefe es alemán.  Otro día soñé que no podía apagar el agua de la tina y se llenaba demasiado y se derramaba. Pero mi problema no era el agua haciendo desastre en el apartamento, si no que mi herma...

El regalo de navidad que mis tíos de verdad desean, pero que no se atreven a pedir

Hace un par de semanas recibimos una llamada totalmente inesperada de mi tío W. Fue una conversación más bien corta (pero larga para sus estándares), muy agradable, y llena de risas y chistes malos. Así son los Chegwin: hueseros. Si no, pídele a mi tío T que te cuente un chiste, y no te pierdas de su carcajada para con él mismo. No es de gratis que yo sea tan mala echando chistes. Mira mi preferido: Hay dos pastelitos de queso de hojaldre sentados en un horno. Un pastelito de queso de hojaldre le dice al otro pastelito de queso de hojaldre, "Oye, hace ful calor aquí adentro, ¿ah?" Y el otro pastelito de queso de hojaldre responde, "OH POR DIOS, ¡un pastelito de queso de hojaldre que habla!" Es el mejor de mi repertorio, y me estoy riendo mientras escribo esto. Pero bueno - el punto es que mi tío W llamó a saludar y eso fue ful chévere. Al final de la conversación, le dijo a mi esposo (estábamos en altavoz): "Yo soy de los que se desaparece, yo no aparezco...

El sonido más hermoso del mundo

Durante toda mi vida he pensado - no: he estado totalmente convencida de que el sonido más hermoso del mundo es la voz de mi mamá. Hay mucha gente que está de acuerdo conmigo, tanto que incluso durante una época tuvo su propio programa de radio (bueno, eso es exageración de hija orgullosa: fue locutora del programa pre-grabado de jazz vespertino de la emisora de la Universidad del Norte en Barranquilla). La gente del PEP la recuerda más por sus frases que por su voz: energía y optimismo para un día que apenas comienza, ser mejor para servir mejor, la excelencia no se improvisa, siete minutos y medio ...  Pero lo que esa pobre gente no sabe (aquellos que la conocen por la radio o sus PEPs) es que mi mamá me despertó todos los días cantando - a veces era " good morning, good morning, good morning to you. The day is beginning there's so much to do! ", y a veces era " en las mañanas Barranquilla despierta, y ¡vamos a tener un gran día! Juntos iremos al calor del sol...